domingo, 25 de septiembre de 2016

PRELUDIO


PRELUDIO
-Ópera prima de Héctor Ortega-

Héctor Manuel Ortega Mendoza nació el 22 de Mayo de 1969, en Irapuato, Gto. Estudió la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad del Valle de México, campus Juriquilla en la ciudad de Querétaro, en donde estudió guionismo y fotografía. Posteriormente estudió la licenciatura en Derecho en la Universidad del Centro del Bajío, en Celaya, donde reside desde hace más de diez años. Su primer contacto con un cortometraje lo tuvo a la edad de 20 años cuando actuó en el corto titulado “El Arcángel Miguel” historia original de Juan Tovar y adaptada por el cineasta y documentalista Manuel Herrera, producido por Dora Guzmán y el cinefotógrafo Toni Kuhn, en Querétaro. En esos años también estudió teatro en la Compañía Universitaria de Repertorio dirigida por Rodolfo Obregón y trabajó para la Compañía de Experimentación Teatral con el maestro Ramiro Cardona, ambas en la ciudad de Querétaro entre los años de 1990 a 1996.  Más tarde dirigió talleres de actuación en Casa de la Cultura de Cortazar y obras de teatro, además de escribir guiones experimentales. Actualmente trabaja como asesor en jefe de guionistas en la elaboración del guión de la serie televisiva “Criminales”, así como asesor y responsable del área administrativa y control escolar en Bachilleratos, donde promueve y organiza talleres de narrativa, lectura y literatura, además asiste regularmente al taller Diezmo de Palabras. Actualmente trabaja en la elaboración de guiones literarios para cortometrajes en la productora Gran Angular, para diversos proyectos. “Preludio” es su ópera prima.
A nuestros lectores del Diezmo tal vez les resulte interesante leer el cuento original de Joy Rivera (quien además actuó al lado de Damián Alcázar en el cortometraje) y compararlo con el guión literario escrito por Héctor. Aquí les presentamos ambos. Vale.



PRELUDIO
Joy Rivera

Habíamos coincidido ya en algunos sueños, de esos que hasta pena te da contar, y en las mañanas cuando nos veíamos había una sonrisa mutua que asomaba las ganas de mínimo volver a soñar.
Esa noche sin saber bien cómo, nos quedamos solos, le ofrecí café y encendí un cigarro; platicamos largo rato de política y literatura, de cine y música, de él y de mí; pero nunca, igual que siempre, de nosotros. Hubo un silencio, se podía escuchar el consumir del tabaco, hacía calor y una mosca nos rondaba, quería probar nuestro sudor (si yo fuera mosca escogería a las gentes perfumadas, ya saben, por eso del alcohol). El silencio se rompió abruptamente y me pidió que me desnudara, me reí, alzó la voz y lo repitió, me retó y lo reté; me senté en sus piernas y le dije que me desnudara él, sólo me observó, reí otra vez y prendí otro cigarro. Iba a cambiarme de sillón pero me tomó bruscamente de la cintura, arrebató mi cigarro fumó y desabrochó los botones de mi blusa; su dedo midió la distancia de mis senos y lo fue bajando, marcó unos círculos en mi ombligo, chupó su dedo y lo puso debajo de mi barbilla, mi lengua lo atrajo a mi boca. Me hizo a un lado, sentí su frustración, besé su mejilla y lloró, aventé el cenicero a la pared, grité y mis piernas se doblaron pero antes de que las rodillas golpeasen con el suelo me sujetó. En sus brazos me llevó a mi cama y comenzó a cantar. Mi blusa sólo la sostenía un brazo, la terminó de quitar. Sentí su lengua en una clavícula y después un ligero mordisco que sentí en otro lado. Su mano entró por la talla extra de mis pantalones, me retorcí. Su nariz recorrió mi torso y al llegar al arete de mi ombligo su lengua comenzó a jugar con él, lo mordió y lo jaló como queriendo arrebatarlo, mi grito lo excitó más. Bajó mi pantalón y se rio de la leyenda de mi tanga: “cuestión de honor”, dio un beso a mi pelvis al mismo tiempo que la bajaba; su lengua llegó a mi entrepierna y su aliento me provocó cosquillas, y así fue bajando lentamente hasta que mordió el dedo gordo de mi pie izquierdo.
Me levantó suavemente y me puso frente a él, se sentó en la orilla de la cama y me observó. Volvió a llorar. Me arrodillé a un lado de sus piernas y las abracé, suspiramos al mismo tiempo. Comencé a acariciar su entrepierna, la pellizqué, la mordí; sentí su erección y acaricié su miembro con toda mi cara.
Me levanté y caminé hacia el tocador que estaba justo enfrente de la cama mientras iba quitando mi tanga que quedó a medio camino. Me subí al tocador, me senté de espaldas al espejo y abrí las piernas;  entonces comencé a cantar:
“Yo sé, que tu amor es mi castigo…
(acaricié mi vagina)
Que amarte, es pecado mortal
(cerré los ojos)
Y que nada entre nosotros es permitido
Y entre sombras nos tenemos que adorar…
Su aliento en mi cuello me hizo retorcerme, su miembro penetrándome gemir. Yo seguí tarareando y el movía su pelvis con el tempo de la línea melódica.
¡Qué clímax! Tan armonioso,  los rasguños sonaron como cuerdas, el rechinar del viejo tocador como metrónomo, los gritos fueros unísonos; digno del barroco.

Mis piernas temblaban y enternecido me llevó a la cama, me arropó, besó mi frente y comenzó a leer mi cuento favorito.


ESCENA I
PRELUDIO

Un preludio es una composición breve, introductoria, casi sugerente. Parece ser el señuelo que permite irrumpir en algún lugar. Es una sutil invitación que da la oportunidad a quien lo ejecuta de comprobar la afinación, relajarse, perder un poco el miedo a equivocarse ante todos  y comenzar.  Amamos la música, como amamos la vida. Y así es porque ambas cosas se pertenecen una a la otra.
Hay música en todas partes, de todas las formas, e incluso creo que hay música en donde no escuchamos, o en lo que no entendemos. Tratar de aprenderla, sólo disfrutarla o ser parte de ella son cosas distintas que se parecen a vivir. 
Un preludio puede ser una rápida introducción a una sonata, a una ópera, a un movimiento, o a una fuga. Y en algún momento de la historia los preludios se convirtieron en composiciones solitarias. Como los preludios, los allegros, los andantes, los vivaces, los lentos, los adagios, y toda la música se parece a nuestras vidas. Las palabras también parecen música. Abandonan, o seducen, a veces dan respuestas. En el tiempo las palabras tienen tonos, texturas, se deslizan a un ritmo según nuestra emoción. Pero en la distancia la música como las palabras se recuerdan, y sólo son marcas de ausencias.
Algunas palabras se restauran para decirse después y entregarse en algún encuentro, luego dejan de existir, o se van desterradas al olvido, pero pueden regresar en cualquier momento.
Él y yo sabíamos que nuestra música, se nos tendía entre palabras y secretos.
En su refugio él decidía si existía y cada nota de recuerdos era un llamado.
Un llamado para desaparecer en fugas.


ESCENA II
DONDE DAMIÁN BUSCA A JOY EN LA ESCUELA

Cuando la música y las palabras se convierten en una señal, seguimos esos propósitos de la vida, y aún si fueran avisos precautorios, algo nos lleva al otro, siempre. Son como cantos de sirenas, como pistas veladas. Conducen a escribir y reescribir los sueños, las historias, una y otra vez.

Nos dirigimos a esas soledades para decir que estamos acompañados y al compartirnos nos convertimos en la soledad del otro.
Nos calculamos, nos sopesamos, nos intuimos y llegamos a conocernos tanto, que lo que es necesario hacer estrategias para pisar sin peligro los campos minados del otro, sus cauces y sus accidentes, sus terrenos sombríos, sigilosamente, para no caer, para no rendirnos, pero sobretodo, para no dejar rastros. El que espera es entonces quien da valor al esperado. El que espera, el héroe anónimo y sin reflector es el que se queda, detiene el tiempo, hace una antesala en cada camino, es un ornato en el paisaje que se cubre de flores al paso del tiempo y siempre supone que algo está por pasar. Hace que su sinsentido tenga razón. Es cierto que entre abandonos existe alevosía en hacer esperar, porque el que regresa es un navío anunciado, es un arcángel oscuro que siempre se presenta entre luces.
Habíamos coincidido ya en algunos sueños, de esos que hasta pena da confesar, y esas mañanas había sonrisas mutuas que dejaban las ganas de volver a soñar.
Ese día sin saber muy bien cómo, nos quedamos solos.
Hablamos largo rato de política, cine, literatura, música, del trabajo, de él, de mí, pero hasta ese momento, no hablamos de nosotros. Hubo un silencio, y hasta una distancia. En algún punto entre las distancias, un lugar común es cualquier parte del mundo donde compartimos coincidencias; es esa feliz paradoja de convertirnos en seres queridos y enemigos constantes, pero siempre fielmente necesarios. Nos preguntamos a dónde ir. 



ESCENA III
SALA

Cuando las palabras tienen un amoroso destino, adquieren matices,  toman la forma de música, y son un idioma universal que se comprende por manos, suspiros y miradas. Hay una sinfonía completa en las cosas, y cada compás es sugerido por impulsos. Luego, cuando los silencios son señales, cuando son avisos que no detienen, hay una luz tenue que marca los caminos para no extraviarse. No siempre se hace caso. No, porque ciertos peligros se corren sin freno buscando accidentarse.  Cada movimiento es una insinuación. Y las interrupciones te pueden llevar a otros caminos Si yo fuera mosca, elegiría a las personas perfumadas, por aquello del alcohol.
Me observaba como si yo fuera la presa. Pero tampoco parecía estar dispuesto a perderme en su ataque. ¿Cómo ser su presa si me amuralla para protegerme, si en ese cautiverio ocasional me hace tan libre?
Sus labios son claros, adivinables pero sorprendentes. ¿Cómo ser su presa con sus palabras y sus notas lentas?, ¿Cómo con toda su tristeza a cuestas?
Hacía calor. Y bailamos, porque el baile es una entrega evidente en cada movimiento coincidente. Somos del otro por instantes, sin palabras, y nada define esa cercanía de dos que se comparten en espacios y tiempos. Seguía haciendo calor. Y quiso invadirme. Proclamar todos mis territorios para él. Sentí nuevamente sus labios, sus manos cercanas, sus palabras añoradas. Me pidió que me desnudara. Le dije que me desnudara él.  Y como un recuerdo vivo regresó con sus dedos a mi blusa, con su trémula cadencia, con su agitación casi olvidada.
Marcó distancias con sus dedos y su mirada me acariciaba.  Sentí su frustración.
Sentí nuevamente esa lejanía acostumbrada.  El amor tiene fallas estructurales desde el momento en que el pasado y las miradas agrietan los cimientos. En un segundo, las cosas sobre las que los amorosos construyen sus enormes monumentos al otro, se destruyen con dos o tres simples palabras emboscadas. 
Por momentos se planean nuevas retiradas.  Pero siempre los brazos nos llevan a ese campo de enfrentamientos Dónde morir  ambos en prisiones,  bajo armas que te escudan, que te viven y te sobreviven.



ESCENA IV
RECÁMARA

La vida puede ser solitaria cuando los desencuentros son coincidentes, pero en espacios comunes puede ser invasiva.  Me llevó a la cama mientras me cantaba.
Era mi canción, su voz grave, desafinada, dulce,  en susurros. La blusa sostenida por mis brazos y los recuerdos. Sentí su lengua, dibujándome este lienzo, y cicatrices. Hasta despertares. Caer en locura y negaciones. Sin cautelas. Me llevó en mares. En incandescentes olas. En nubes sepias fantasmales. Llegó hasta mí. Desde fábulas de miradas certeras. De proximidades. Me llevó hasta él y me arrebató un pequeño grito. En mareas  ausentes de murmullos y rumores.
¿Cómo despertar así?

(Cantando)
Pero cómo serán mis despertares
Pero cómo serán mis despertares
Pero cómo serán mis despertares
Cada vez que despierte avergonzada
Cada vez que despierte avergonzada

(Off)
Un día comparece un alma ante ti y sabes que tienes un preludio eterno qué contar

(Voz en off, Damián)
“Los reinos lejanos no son los más solitarios. Hace muchos años las personas de un pueblo tenían miedo de una desconocida leyenda que era cierta: Una mujer enamorada que ya no era princesa, había regresado a casa...”

Era mi cuento favorito.



*Textos publicados en El Sol del Bajío, domingo 25 de septiembre de 2016.
**Todas las imagenes son propiedad de Héctor Ortega o usadas con permiso. 

domingo, 18 de septiembre de 2016

COMPENDIO DE OTRAS TIERRAS


COMPENDIO DE OTRAS TIERRAS

El Taller de Lectura, Creación Literaria y Experimentación Teatral CoInspiración, somos un grupo de conspiradores en la Cuna de la Independencia Nacional. Un colectivo independiente con existencia de más de diez años, que nos hemos anexado a las actividades de la Casa de la Cultura municipal. Uno de los objetivos es crear literatura y utilizarla como una lucha continua en la existencia. Las armas son las letras; los enemigos son la ignorancia, el analfabetismo; los aliados son todo tipo de expresión artística y científica. La meta es en parte la felicidad, la sabiduría, la libertad, escribimos para ser libres y liberar.
En este pequeño compendio presentamos algunas obras que en el transcurrir del taller hemos construido. Porque la existencia tiene que ver con las palabras, lo que se nombra existe y las grafías que se presentan a continuación son una forma con la cual damos cuenta de nuestra vida.
Queremos agradecer el espacio al Taller Literario “Diezmo de Palabras” y a su coordinador Julio Edgar Méndez. A Martín Campa Martínez por estar al pendiente de las letras y los escritores que habitamos en otros rumbos.
Gracias, pues, y disfruten con esta pequeña muestra de CoInspiración.
Abisaí Guerra Brito

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LOS DASEIN
Abisaí Guerra Brito

Los poetas son leprosos
que dejan su piel plasmada en tinta,
son los que se vanaglorian
de hacer el amor a versos.

Son los arrojados a este mundo,
con un trayecto ignoto
los que terminan viéndose al espejo
y reconociéndose como dioses creadores,
saben que han bajado del Olimpo.

Esos juglares ilusos,
que en lugar de complacer
sus bajos instintos con las musas,
las convierten en estrofas
con rima, música y simetría.

Los rapsodas son los que no se enamoran
porque, saben, asesinan de amor,
a nombre del amor, a costa del amor,
por aquel pacto que hacen con la luna (humanizar al astro)
destinados, obligados a morir de poesía.

El coplista sabe que la poesía
es filosofía hecha música
y en lugar de respirar
piensan, dudan y reflexionan.

Son los versificadores
los que creen que la poesía
tiene utilidad y se sirven de ella
para alejarse de la estupidez humana,
aunque sea por unos momentos.

Esos seres extraños al mundo,
extraños al tiempo y a sí mismos
son los que enferman de ternura,
se llenan de tumores malignos
de esos que causan cáncer de corazón.

Los rimadores son los que tienen
esa necesidad patológica de leer a otros poetas,
hacer poemas y ser ellos mismos poesía;
ellos saben que la turbia noche
engendra las ideas más tétricas y deleitables
de la existencia humana.

Esos psicóticos alterados por exceso de letras,
son los que, con desesperación de cocainómano,
toman tinta y papel para desahogar las penas.

Esos entes son unos heridos
que sangran letras y palabras,
saben de primera mano
que el amor es el más lastimero artificio
creado por el hombre para su propia destrucción.

Esos vagabundos acostumbran
a desnudar su interior y exponen órganos,
desesperanza e incredulidad.

Eso les permite erotizar el lenguaje.
Mueren de tanto planear su suicidio.



RODANDO
Jorge Humberto De Haro Duarte

El día irrumpió descarado y encontró el reloj perdido,
inventario de otros tiempos lentos cargando un rezago.
Se levantó de la cama, cargó mochila y cepillo
y sin mirar hacia atrás se puso el disfraz de vago.

Era su andar tan confuso, perdido como Santiago
apóstol de los senderos claroscuros de la Hispania.
Se enreda con el Ensayo Lucidez de Saramago,
mientras, el mundo agoniza entre inmundicia y patrañas.

La tierra se revuelca y loca aúlla al oír taladros.
Gritos demasiado intensos y se ha ausentado el juez.
Hay noches desquiciadas que son tragos amargos,
ante el callar divino el sino conduce a la embriaguez.

Dan las huellas de la vida sentido a la preferencia
no hay forma de borrar las cicatrices de lo aciago,
aromas caen de otros mundos desperdigando la esencia
de lo grato y de disfrute y no de un simple empalago.
Absorto voltea a todos lados y se pregunta qué hago,
rumbos de calles deslumbrantes cuyo desliz es suyo.
Un absurdo andar de aventura lo arroja a Chicago.
Noches de viento y árboles confeccionan murmullos.

El paraíso se acerca, le muestra con desenfado
que el infierno ya pasó, que es hora de hinchar las velas,
de hallar nuevos horizontes entre los bosques y lagos.
Los cantos de las sirenas serán líneas paralelas.

Resultaron siete versos y no seis como recurso.
Buscándole a la vida al derecho y al revés
emergieron las ideas que dan pie a este discurso
que aunque pensado viene, está escrito con los pies.



ALFARERO
Margarito Martínez Martínez

Alfarero que hace lustros fuiste gloria en mi Dolores,
¿dónde estás?, ¿dónde te encuentras?, ¿ a qué lugares te has ido?
tal vez la ciencia moderna te ha alejado, te ha extinguido.
Esos hornos de cocción al día de hoy se han derruido,
ya no cuecen más el barro, no hay en ellos más arcilla,
están abandonados, los han dejado en el olvido.
Alfarero que hace lustros, varios lustros, muchos años,
moldeaste entre tus manos barro negro, roja arcilla,
dando forma a rojos platos, con greta negra pintados.
Artesano que hace siglos diste herencia a mi Dolores,
fue tu arcilla, fue tus manos que dio fama a tu poblado
y hoy te encuentras olvidado; en tu tumba ya no hay flores.
Hoy tu torno ya no gira, ya no pintas más el barro,
en tus hornos destruidos ya no arde más la leña,
ya se encuentra hecho pedazos, sólo hay polvo y guijarros.
Alfarero que hace lustros fuiste amado, bien querido,
tu producto no se vende, tu trabajo ya no existe,
te han quitado la existencia, te han dejado en el olvido.
Ya tu nombre se está esfumando en la ciudad de Dolores,
ya no hay barro entre tus manos, eres viejo, eres anciano,
no hay monumento en tu nombre, tampoco te hacen honores.
De ti, ya nadie se acuerda, tu nombre no fue grabado,
la herencia que dejó HIDALGO, a la ciudad de DOLORES,
se ha extinguido con el tiempo, fue extinguido y acabado.




HURACÁN
Arturo Jiménez Olguín

Un pez seco sobre
la playa tibia.
No hay bañistas
en mondrigo verano.
Tristeza. El hombre
hoy no es culpable.
Las olas descansan
tras días salvajes.
Poco a poco la arena
olvida los vientos.
Más lejos una radio
despide al huracán.
Maldita Wilma.



DE BLANCO
Martha Eugenia Martínez Ocampo

Estoy aquí en este cuarto blanco tratando de mantener mi mente en blanco, como si fuera tan fácil, ¿a quién se le ocurrió pintar este lugar de blanco?, es  una hoja en blanco o un lienzo blanco que incita a poner algo, como un espacio vacío, como un cheque en blanco, ¡qué tentación!. Todo aquí es blanco, inmensamente blanco, tanto blanco me da miedo, cómo quisiera que fuese menos blanco, tan sólo un poco menos blanco.
Yo de blanco, ellos de blanco, la cama de blanco; blanco incoloro, blanco inodoro, blanco insípido. El blanco no dice nada, tampoco escucha, ni ve.
¡Cómo extraño al verde!, al verde limón, al verde pistache, al verde agua, al verde jade, al esmeralda, al verde bandera, al verde botella, al verde olivo, al verde pasto, al verde militar, al verde seco, al verde moho que a veces se confunde con el azul grisáceo. El azul, si tan sólo hubiera una pequeña ventana que me permitiera ver el azul, el azul celeste, el azul verde, el azul turquesa, el azul cobalto, el azul rey, el azul marino, el índigo; o si por lo menos me trajeran flores, rosas o violetas de colores, rosa pastel, palo de rosa, rosa mexicano, fiusha, lila, moradas; y también me gustaría que colocaran un cuadro, sería agradable poder admirar en un paisaje el amarillo claro, el amarillo chabacano, el amarillo pollo, el amarillo huevo, el ocre, el color oro, el color miel, el castaño, el beige, el color piel, el ámbar, el crema, el marfil, el color arena, el color hueso, el café claro, el café caca, el café oscuro, el siena tostado, el color mostaza, el sepia, el caqui, el marrón, el anaranjado, el color ladrillo, el chedrón, el color mamey, el melón, el salmón, el color camote, el gris, el color plata, el humo, el plomo, el cobre, el bronce, el negro, los fosforescentes, el neón, el magenta, el uva, el guinda, el grosella, el púrpura.
¡Necesito un color, este blanco me borra del mundo!, ¿de dónde saco un poco de color?, solamente una gota de rojo bastaría para decorar este recinto, un poco de rojo como el fuego, de carmín, de rojo quemado, de rojo cinabrio, de rojo vivo, de rojo escarlata, de rojo sangre.  Sí, sí, rojo sangre, rojo, rojo, rojo; rojo por aquí, rojo por allá, rojo, rojo, rojo...

...¿En dónde estoy?, ¿otra vez en el cuarto blanco?, no, este lugar es más blanco, ¿por qué blanco?, ¿por qué blanco?



*Estos textos fueron publicados en El Sol del Bajío, domingo 18 de septiembre de 2016.

domingo, 11 de septiembre de 2016

LOS ESTADOS ALTERADOS DE ROSAURA TAMAYO


LOS ESTADOS ALTERADOS DE ROSAURA TAMAYO

Rosaura Tamayo es una artista en el sentido literal de la palabra: “Persona que practica alguna de las bellas artes”. Rosaura practica al menos tres de ellas: la pintura, la poesía y la narrativa. Destaca en todas por la deliciosa ingenuidad en el tratamiento de temas. Rosaura es limpia de corazón y de alma, no tiene dobleces ni oculta algo. Sus acuarelas son expresiones simples de la naturaleza y el mundo imaginario a través de los ojos de la artista que busca incansablemente la expresión por la expresión, “ l'art pour l'art”, la máxima impronta del movimiento estético. 
            Si, como decía Oscar Wilde, “revelar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte”, entonces Rosaura es una verdadera canalizadora de la información que subyace en alguna parte de su mente creadora. Su serie de Psicografías, o como se conoce en algunos ámbitos iniciáticos, “escritura automática”, revelan la profundidad inconsciente del universo que vive dentro de nosotros mismos. En este caso dentro de la artista, quien, sensible a la “voz” que mueve su pluma transmite un mundo lleno de líricas interpretaciones donde el espectador es a la vez espectáculo. 
            Cada imagen “canalizada” por esta creadora de mundos miméticos, es también una reproducción de sus propios estados alterados, un estado primigenio de la conciencia colectiva, un afortunado encuentro del ego consigo mismo. Glifos y grafos divergentes o convergentes donde habitan pueblos semíticos al lado de formas orgánicas. Expresionismo puro. El arte puro de Rosaura Tamayo. 

            Los micro textos reproducidos aquí han sido publicados por distintas editoriales de México y España, principalmente. Son parte de la extensa colección de relatos minúsculos que Rosaura ha escrito aparte de su trabajo con las psicografías. Ha sido nuestra compañera en el taller literario Diezmo de palabras por varios años, además de ser actualmente la presidenta de la Asociación plástica celayense. Vale.
Julio Edgar Méndez

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EL GALLO
Últimos cantos que escucha la luna cuando hace sus maletas para dejar entrar al sol. Ki ki ri ki, canta con nostalgia el gallo. Se sacude las plumas de bellos colores, aletea con alegría, sabe que es el último baño con nácar luna.
Grita en lo alto, su corazón tiembla. Ki ki ri ki, dice adiós a la noche y le avisa que la verá otro día. Se infla su pecho, toma más aire. Entona que el sol se asomará pronto. Ki ki ri ki es un despertador sin cuerda, escogiendo la mejor melodía, aquella que lleva en su sangre.
Detrás de él se refleja el amanecer. Se dibuja su penacho, se le define el pico, que abre para cantar. La cola se abre como un abanico de colores que contrasta con sus delgadas patas. Estas sostienen un ave salida de una fábula, con ojos fugaces que regalan melancolía.
El gallo ama a la luna, enamora al sol y nos despierta de nuestros sueños con cantos.

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SOY HERMOSO
Odio que la gente no admire mis bigotes, es odioso y fastidioso que no quieran hacer lo que quiero y me gusta. Odio el agua y el jabón. No sé de reglas ni de normas de sociedad. Me gusta salir por las noches y dormir en el día. Escojo con quien quiero estar. Me gustan las almohadas de plumas y con olanes. No tengo horarios para mis comidas ni para mis siestas. Las noches son para mí fabulosas, llenas de fiestas y alegría. Puedo tener una o varias parejas. Odio que me encierren y que me abrume la gente. Lo que si me encanta es que me digan que soy un gato hermoso y ronronear.


ECLIPSE
Ha llovido toda la noche, la luna está triste y parece que no detendrá el llanto. Se ha enamorado del sol y con pena lo ve tan lejano. Ella no sabe que él en las noches la espía y le manda regalos de luz. Es su amante invisible que la adorna con estrellas y la cobija con cometas. Se la robará y llevará en nupcias en un eclipse, donde todo quede a la luz nocturna del amor.

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UN PECADO
Esta carta es la última que te escribo. Me he dado por vencida y creo no volver a decirte que te quiero como una verdadera loca. Extraño esas noches donde te derretías por mí, y todos esos días llenos de planes. En uno de esos días me dijiste que hubiera sido bueno conocernos de niños, casarnos y vivir toda la vida juntos. Que te encantaban mis palabras, que soñabas conmigo, que yo era lo que siempre buscaste. A mí no me importaba repartir tu amor con tu esposa y ver crecer a tus hijos, ni que nuestra relación sea solo por Internet. Lo que sí no perdono es que le hagas caso al padrecito de la esquina que te dijo -y le creíste-: “Es un pecado tu relación con esa mujer”. Soy tu ciber novia y no sé qué sea un ciber pecado.

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ESCULTURA
Una forma de hacer tu recuerdo eterno, de plasmar tu figura con cada detalle de tu cuerpo, tu pelo, tu boca, tu piel, tus ojos de profundo mirar. Voy a  detener el tiempo y te dejaré bella, lozana, como un conjuro a lo prohibido y perpetuo. Voy a debatir al tiempo y al espacio. Te voy a compartir con generaciones de miradas, serás el sueño de muchas mentes, sanas y enfermas. Te dejaré inmortal, plasmada con pluma en versos y dibujada en tinta y papel.

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ME MIRA
Cada que me acerco a la escalera, esa mujer me mira y me da miedo. No sé qué me ve, quizás mi largo pelo, o mis botas de agujeta. Me gusta arrimarme al pasillo y jugar con mi pelota. Ahí sentada, donde mi madre me dejaba jugar con mis muñecas y trastecitos y mi oso de color blanco. Pero esa mujer sube por la escalera, con sus ojos claros me mira y no dice palabras, hasta me ignora. Pero no me importa ya que yo sí floto sobre el piso y ella hace ruido al caminar. Yo puedo pasar por las paredes y ella tiene que usar la puerta, yo me quedaré aquí para siempre y ella, simplemente, un día se marchará.


DAME UN BESO
Dame un beso, pero un intenso beso que me deje sin aire, de esos besos que te hacen soñar, que logran hacerte sentir que vuelas sobre la tierra. Sí, dame un beso, no quiero olvidarte nunca. Deseo guardar tu recuerdo en lo profundo de mi mar,  agua salada que guardará tu calor, en olas, algas, corales y arrecifes. Dame un beso en el que sienta los cuatro elementos: fuego, aire, tierra, agua. Y con ellos llegar al infinito de tu cuerpo, a las barrancas de tu amor, al eco de tus pensamientos.

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DELITO EN LA ROPA
—¡Arriba las manos! quedan detenidos. Los he descubierto en sus fechorías. Han entrado a robar en esta tienda, no tarda en llegar la patrulla con refuerzos. Tienen derecho a guardar silencio. Tienen derecho a un abogado, si no lo tuvieran se les otorgará uno de oficio. Tienen derecho a una llamada telefónica. ¡Ladrones! los he atrapado con el delito en las manos. Esto será suficiente para que los dejen en la cárcel por mucho tiempo. ¡Las manos sobre la cabeza!, ¡separen los pies! Cualquier movimiento en falso, disparo.
—Ay, Filomeno, ¿no sería más fácil que sólo me dijeras que me quite la ropa y que quieres hacer el amor? Además, con ese pijama de borregos que traes puesto, ni das miedo como policía. Al menos deberías comprarte una placa y una pistola de juguete.

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TRAVESURAS
Necesito decirte algo que me he callado, algo que he tratado de olvidar sin conseguirlo y creo que es  el momento de que lo sepas. Quizás después de la confesión ya no me quieras ver o no me ames más. He meditado las palabras que voy a usar y no me convence ninguna. Esto no puedo decírtelo de frente. Te lo dejaré en una carta y tú tomarás la decisión final, sé que después de esto mi conciencia estará tranquila y dormiré mejor.
Tu ratón que amabas, se lo di al gato y éste lo mató de un infarto. El gato se ahogó con un hueso de pollo, al perro le abrí la puerta y se perdió. Por último, a tu par de cotorritas, les aflojé una de las rejas, por eso se fue primero una y después la otra. Perdóname, pero el méndigo gato se zurraba en mis plantas, el ratón sus mierditas eran  de lo más apestoso, el perro me llenaba los muebles de pelos y las cotorritas... eso sí fue travesura, (bueno, la verdad, tiraban mucho alpiste). Ahora tienes una brillante casa limpia, sin olores, con plantas y donde yo soy feliz.
P.D. Lo hice por amor.

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LABIOS ROBADOS
Inolvidable la voz que resuena como eco, esas delicadas manos de espigas pálidas como la luna. Labios robados de una rosa rosa y un par de ojos que reflejan el cielo. Mi amor por ti, por los sueños, los recuerdo, como el mar de tu nombre en velos de olas que cantan y sirenas que se bañan en alucinaciones. Un amor de ayer, de verano interminable, de promesas de amor, que se desbordó en un triste invierno de olvido y dolor.


AMARRADO
Amarro tus manos en festín nocturno, te dejo ciega con las sábanas para que uses sólo la imaginación. Desnudo tu cuerpo y lo froto con el mío hasta sacarle fuego del mismo averno. Con hambre, dispuesto a comer de ti, de tu sombra, tu alma. Atrás has dejado la inocencia, se te han olvidado las culpas y recuerdos. Somos primerizos  en esta pasión incontrolable, llena de pecados. 

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AMOR PRESTADO
Corazoncito, sé que de verdad me quieres, que siempre me tienes cerca de tus pensamientos. Cuando despiertas soy lo primero que coges y lo último que tocas cuando duermes, siempre junto a ti. No me sueltas en todo el día, estoy tan acostumbrada a ver por ti, escoger tu ropa, ver lo que comes, sólo me dejas para bañarte y eso es un momento. No quiero que saques cita con el doctor. Porque de seguro te opera los ojos y te olvidarás de quien te ha acompañado por años: tus negros y gruesos lentes.

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HASTA MORIR
Bailaremos tango hasta desangrarnos en sudor, que te sienta completamente mía y te robe el aliento, los suspiros y jadeos. Tocaré cada centímetro de tu cuerpo y con ello recuerdes toda la vida esta melodía erótica y mis dedos llenos de callos de deseos. Dejar simplemente que el cuerpo se alimente de ese sagrado momento y con ello volver a nacer juntos.

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ALUMBRAR
Traspasaré la penumbra de tu habitación con una vela encendida. Con ella voy a iluminarte. Perfumaré el ambiente con rocío de rosas. Dejaré un lugar donde se  respire cálida  noche. Te despertaré con el aroma de un beso y un abrazo que te vista de  humo hasta que sientas la dulce presencia que llamas con el pensamiento, aquella videncia nocturna de un sueño con ternura e imaginación.

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El TIEMPO

Diego siempre platicaba que algún día le gustaría viajar por el mundo. Tener aventuras increíbles y conocer muchos lugares. Arreglar lo que tenía pendiente con su salud. Desearía  solucionar la mala situación de sus dos matrimonios y reconciliarse con sus hijos. Esperaba encontrar al gran amor de su vida.  Y soñaba con ser actor. Yo lo miraba divagar y quería hacerle una sola pregunta: —¿Diego, no crees que ya pasó el tiempo de muchos de tus planes? Digo, ya tienes más de setenta años.



*Todas las imágenes son propiedad de Rosaura Tamayo, presidenta de la Asociación Plástica Celayense.
**Este texto fue publicado en El Sol del Bajío, Celaya, Gto. Domingo 11 de septiembre de 2016.