domingo, 4 de diciembre de 2016

POR EL OJO DE LA CERRADURA


POR EL OJO DE LA CERRADURA

“Con religiosidad esperaba yo todos los días la hora apetecible y tierna en que sonaría la voz grave de mi tía avisándome que era el momento de pasar a la recámara e instalarme a las puertas de ese paraíso que me ofrecía, por el ojo de la cerradura, la visión insospechada de la felicidad”.
Alejandro Aura, Los baños de Celeste.



“Imagínense que quieren saber lo que pasa en el interior de una recámara o habitación y solo hay un pequeño espacio por la cerradura de la puerta para observar”...
Con estas palabras nuestra compañera Diana Alejandra Aboytes invitó a los talleristas del Diezmo de palabras a crear un pequeño texto en un tiempo límite.
Aquí puedes leer el resultado, con una presentación de Arturo Grimaldo.

La palabra Voyeur, en francés, deriva del verbo voir (ver) con el sufijo de agente -eur y significa “ El que ve”. De ella procede el castellano Voyeurista o voyerista, que literalmente significa “mirón” u “observador”.
La persona voyeurista suele observar la situación desde lejos, bien mirando por la cerradura de una puerta, o por un resquicio, o utilizando medios técnicos como un espejo, una cámara portátil con linterna pegada debajo de la mesa, etc. La masturbación acompaña, a menudo, al acto voyeurista. Esta práctica se asocia frecuentemente con la tendencia exhibicionista, esto es, disfrutar mostrándose, más o menos abiertamente, semidesnudo o completamente desnudo y se diferencia con la actividad sexual en cuanto que no cuenta con el conocimiento ni el consentimiento de la persona observada.
La presente selección de historias es el resultado de uno de tantos ejercicios de escritura que se realizan en el Taller Literario Diezmo de Palabras.
A una indicación concreta y la creatividad literaria se puso en práctica.
“imagínense que quieren saber lo que pasa en el interior de una recámara o habitación y sólo hay un pequeño espacio por la cerradura de la puerta para observar”...
Con el placer de compartir con ustedes nuestra pasión por las letras, les presentamos a este grupo de “Voyeuers”…
Vale.


FANTASMA ROSA
Antonio Leal

En el laberinto de penumbras
Donde descansan los placeres
Nace la fuente de la sed,
que alimenta las flores
la tumba
horizonte de las nadas
Las cenizas son cenizas y humo
Son nada y nada son
Sin la pregunta
¿Para qué me dieron llave
si no me dieron cerradura?



LA CERRADURA INDISCRETA
Arturo Grimaldo

Don Felipe del Valle, rico hacendado del Bajío, tenía entre muchas aficiones −por cierto, nada dignas de ser contadas−, la de mirar lo que acontecía en el interior de las habitaciones de la servidumbre.
Aquella noche, se acercó sigilosamente y miró por la cerradura a Florencia, la más joven de las recamareras. Ésta, sin imaginar que alguien la observaba, se quitó lentamente el uniforme de trabajo. Se daría un baño de agua caliente en la enorme tina de madera, que unos días antes el patrón le había regalado. Todo su cuerpo quedó al descubierto e iluminado por la luz de una linterna, se podía apreciar perfectamente el contorno de su cuerpo.
Se inclinó para tocar el agua y sus caderas mostraron toda su belleza. Humedeció sus oídos y frotó sus pechos, para evitar un resfriado.
Don Felipe no perdía detalle de la escena. Se enderezó un poco para sacar de su bolsillo un pañuelo y limpiar las gruesas gotas de sudor que ya rodaban por su frente. Jamás se imaginó ver un cuerpo tan bien delineado, bajo un ropaje de labores.
Terminado el baño, la joven salió de la tina con la misma lentitud con la que había entrado, como invitando a contemplar su belleza. Se dirigió hasta un armario que tenía las puertas abiertas e hizo señas al amante oculto para que saliera de su escondite.
Del interior, totalmente desnudo, salió Simón, el hijo menor de Don Felipe, quien dócil y temeroso se dejó conducir hasta la recámara.
El rostro de incredulidad del hacendado buscaba una explicación lógica, pero no encontró respuesta. Incapaz de contemplar aquella escena de amor correspondido, entre iguales, encaminó sus pasos a en dirección a la recámara de su mujer.
La noche de luna invitaba a amar, aunque estaba consciente que entre ellos, la pasión… ya había muerto.


PSEUDOPERSONALIDAD
Patricia Ruiz Hernández

A través de una cerradura observé a mi vecino. Era un señor que se distinguía por su amabilidad. En la convivencia diaria mostraba buena dosis de urbanidad. Destacaba en las juntas de colonos por realizar propuestas asertivas y enfocadas al bien común. Por supuesto cooperaba con las tareas asignadas.  No obstante,  lo que vi por la mirilla me llenó de sorpresa. Ante mi ojo,  el hombre se transformó en un ser de naturaleza maligna.  Entre insultos y gritos golpeó a su esposa y a su hijo, hasta pateó al perro que dormía plácidamente.  Cuando su familia salió de mi campo de visión, el hombre comenzó a lanzar dardos a una foto colocada en la pared. Más tarde deduje que se trataba de su jefe.  Entre maldiciones arrojaba los proyectiles mientras decía: “Hijo de… aquí tienes tus malditos informes.  ¡Malnacido! Por tu culpa me quedé a trabajar hasta muy tarde. ¡Mira cómo me río de tus estúpidos chistes! Dices puras idioteces. ¿Y el aumento de sueldo que prometiste? ”  Así continuó con una cólera que no menguaba. De pronto, su cuerpo se transformó en un ente amorfo del cual emanaba una energía negruzca desconocida.  Sobreponiéndome al espanto, permanecí como mudo testigo de tal metamorfosis. Al cabo de un tiempo transmutó gradualmente  para volver a ser el señor afable y tierno que todos conocíamos.


UN OJO ME OBSERVA
Vero Salazar G.

Tenía dudas, siempre las tuve. ¿Qué será lo que hay detrás de la puerta, de la habitación donde la tía Lucía no me deja entrar?
Así que estas vacaciones me las voy a ingeniar para observar por la cerradura,  lo bueno que ya crecí varios centímetros y ya la alcanzo. Así que decidida me  encamino al lugar, en lo que la tía regresa de sus compras. Con expectación me asomo por la cerradura y me quedo estática al observar lo poco que se alcanza a  ver. Es una habitación con iluminación tenue, solo es la luz que se filtra entre las  cortinas rotas. Observo un ojo que me mira interrogante. Mi corazón palpita  acelerado. En eso llega mi tía, quien, al tocarme el hombro, hace que salte hacia  atrás impresionada y pálida por el susto al recordar ese ojo que me veía fijamente.  Después de una reprimenda por desobedecer, la tía Lucía abre la puerta y yo, expectante, contemplo al frente y veo un gran espejo donde mi imagen se refleja.


LA MIRADA EN EL OJO DE LA CERRADURA
Diana Alejandra Aboytes

De pronto escuché los sonidos del amor cuando se hace. Esa cosquilleante sensación que provoca la imaginaria, es lo que yo experimenté al saberme ante esa puerta cerrada… palpé la madera de la que estaba hecha, mis dedos sintieron la hendidura donde se introduce la llave.
El ojo de la cerradura parecía coquetear con mi curiosidad. Incliné la cabeza. Intenté mirar.
Sin embargo, recordé que soy ciega.


ESPIANDO A UNA BAILARINA CLANDESTINA
Gilda García

Isaac caminaba lentamente a través de ese parque lleno de hojas amarillentas, la tarde se iba como el agua entre los dedos. Los minutos uno a uno  se dejaban llevar y ella no aparecía por ninguna parte.
Quizá era otra jornada sin suerte. Era el quinto día de espera. Ella siempre pasaba por la calle Hidalgo a las siete de la tarde.
A lo lejos esa impresionante silueta se acercó a paso veloz. Ella caminaba alegre y grácil. Isaac la siguió por varias calles. La chica entró en una casa vieja de paredes mohosas. Él se acercó a la puerta para curiosear que podría haber en el interior, le hacía falta proveer de más material a sus pupilas.
Descubrió que era un cuartucho destartalado y caótico. Ella dejó su bolsa de lado, puso agua a hervir y encendió la radio. La música invadió el espacio poco a poco, llenándola de notas apacibles. Él seguía espiando, nada podría alejarlo de ahí.
Ella lentamente se dejó caer sobre la cama destendida de sábanas verdes. Isaac la observó plácida y relajada, casi podía oler la fragancia de su cabellera rojiza. De pronto, la mujer  se levantó y comenzó a desvestirse. Primero se deshizo de la falda negra, la cual, dejó caer aumentando el número de prendas en el suelo. Luego se quitó la blusa delicada de seda blanca. Dejó la piel blanca al descubierto. Tan sólo quedaban entre las pupilas de de Isaac y el frágil cuerpo de la chica las prendas de ropa interior.
Ella comenzó a bailar sin saber que tenía público, sus movimientos genuinos lo hechizaron por completo. Él no podía moverse, pues su voluntad estaba atada a ella. La chica se detuvo. Procedía a quitarse las últimas prendas, cuando una mano helada tocó el hombro del observador y con voz inquisidora le preguntó: ¿Qué haces aquí?


LA PUERTA ES UNA LÍNEA SANGRIENTA
Julio Edgar Méndez

Entre muchos recuerdos borrosos
emerge tan sólo una sombra
a través del ojo de la cerradura.
La misma de siempre, de nunca
la risa sin risa, carcajada a destiempo
un cuerpo pequeño, los ojos en alto.
Pies diminutos con pocas historias
versos cortados en ripios.
Avanzan confusos los engranes de sus manecillas,
retroceden, pierden la lógica, se engañan.
La puerta es una línea sangrienta entre mi espacio y el suyo.



*Textos publicados en El Sol del Bajío. Celaya, Gto.

domingo, 27 de noviembre de 2016

CADÁVER EXQUISITO


CADÁVER EXQUISITO

"Lo emocionante para nosotros en este tipo de producciones era la certeza de que para bien o para mal, representaban algo que no era posible por el trabajo de una sola mente". André Breton


“El cadáver exquisito es un método de creación colectiva de textos que consiste en plasmar algo a continuación de otra cosa sin preocuparse de la coherencia o el sentido que el resultado final pudiera tener”. De esta manera se producen textos sorprendentes, sin menoscabo de la calidad, aunque no precisamente grandes obras. En cualquier taller de escritura creativa este juego se ha reproducido muchas veces, durante muchos años. Es divertido y exige concentración de los participantes.
El juego fue popularizado -a partir de un antiguo pasatiempo de salón- por los miembros de la corriente surrealista (Breton, Paul Éluard o Tristán Tzara) a principios del siglo XX y recibe su nombre de la que se considera que fue la primera oración creada a partir de este método: "El cadáver exquisito beberá el vino joven".
En el taller literario Diezmo de palabras, pensamos que este juego puede servir a cualquier grupo con interés en desarrollar el trabajo en equipo. Simplemente se empieza con una frase y se pasa el texto al siguiente compañero. Y así hasta que todos participen.
Este es el resultado de lo que nosotros hicimos a iniciativa de nuestro compañero Kalid Jaraleño.
Estimado lector, nosotros somos un taller literario. ¿Y para qué sirve un taller como éste? Soco Uribe y Arturo Grimaldo nos ofrecen excelentes respuestas.
Vale.



¿PARA QUÉ SIRVE UN TALLER DE REDACCIÓN?
Soco Uribe

—¿Por qué tenemos siempre que meternos al taller para reparar todo? -preguntaba a mi papá cuando era niña y él respondía:
—Para poder utilizar las herramientas adecuadas y mejorar el funcionamiento de algo que no está del todo bien hecho o que se ha dañado. 
—Pero, ¿por qué no lo podemos arreglar aquí sobre la mesa, viendo la tele? -volví a cuestionarlo. 
—Porque hay muchos distractores que nos impiden concentrarnos en lo que hacemos y nublan el ingenio que podríamos obtener al estar enfocados sólo en un asunto.
—Papá -le preguntaba- ¿hay alguna forma de hacerlo menos aburrido? hay cosas que no entiendo para qué se hacen y por qué tenemos que ocupar tanto tiempo en reparar algo que tal vez ni valga la pena. 
—¡Claro que la hay! –respondía- ya lo experimentarás conforme vayamos viendo la magia que se desencadena al ver el trabajo terminado.
Él, con tranquilidad, respondía a cada una de mis preguntas, al mismo tiempo que me conducía, sin que yo me diera cuenta,  a su taller en el que tenía herramientas que había adquirido y varios objetos con las que improvisaba algunas otras.
Juntos en el taller, me mostraba el porqué de la avería, para qué repararla y por qué valía la pena hacerlo.  Además, al final, le daba un plus a la mayor parte de los objetos reparados. Era un hombre creativo y paciente aunque, algunas veces, ingenuo. Sin embargo, lo consideraba el mejor de mis maestros.
Recientemente, me integré a un taller de redacción donde la similitud que encuentro con aquel al que asistí en mi infancia es enorme.
Cada integrante cuenta con diferente tipo de educación, cultura, empleos y vivencias enriquecedoras de gran valor para, en conjunto, crear una atmósfera adecuada e incrementar nuestra creatividad y la maestría para dar mejor uso a nuestros instrumentos de trabajo, con la sola finalidad de superar nuestras obras, día con día.
Surtimos nuestro taller con buena herramienta, pues cada mente, cada pensamiento y cada letra plasmada en el papel… Es el Diezmo de Palabras que aportamos cada miércoles a los lectores.



SERVIR O NO SERVIR, ESA ES LA CUESTIÓN
Arturo Grimaldo

Todo lo que perdura, tiene un toque divino. Todo lo que termina y es efímero, sólo el toque humano.
Ante la constante ola de comentarios en contra de los Talleres Literarios, surgió la inquietud de poder externar una opinión al respecto, desde lo más íntimo de mis emociones, pero también apoyado en la razón.
Aunque sean válidas todas las opiniones al respecto, desde mi propia óptica rechazo totalmente a quienes califican de inútiles estos grupos de formación, puesto que hace falta saber más sobre el tema y tener una experiencia, aunque sea mínima  sobre la Misión para la que fueron creados, su historia y el quehacer de sus integrantes. En el taller Diezmo de Palabras, encontré una fuente de motivación y de inspiración para hacer de mi pensamiento algo creativo, y darle mayor utilidad y aprovechamiento al tiempo que antes creía me sobraba.
Para mí, un Taller Literario es como un hogar, porque en él se recibe a todos sus integrantes sin distinción alguna.
Es parecido a un Hospital, porque en su interior se puede curar la impotencia innata de no poder expresar lo que sentimos a través de la palabra.
Es también similar a una Tribuna parlamentaria, porque en las curules de las letras se van formando las nuevas iniciativas de querer trascender en el mundo de la poesía, de la oratoria y del consenso racional sobre lo que se quiere escribir.
Es sinónimo de una Escuela, porque allí vamos a aprender cada día algo nuevo.
Es como un Conservatorio de música, pues al llegar al recinto cada uno escoge el instrumento que quiere usar para expresar sus sentimientos; la letra, la palabra, la poesía, el cuento, la novela.
El Taller Literario también pudiera compararse con una empresa, porque aunque todos intentamos hacer mejor nuestro trabajo, existen jerarquías, experiencia y orden para que esto perdure aún más.
Sin embargo, tal vez lo más parecido a nuestro Taller Diezmo de Palabras, sea un templo; porque cuando comenzamos a escribir, las primeras letras las inspira Dios y las subsecuentes, la razón, el sentimiento y la creatividad del autor, como dijera el poeta y narrador, Herminio Martínez.
En este recinto, tal vez el diezmo sea la aportación de una décima parte de nuestra inspiración,  y compartirlo con  el auditorio,  que cada miércoles, de manera libre y soberana, se da cita para expresar los sueños y experiencias que se van forjando a golpes de cincel en manos del artista.
Por todo lo anterior y para finalizar, retomaré la frase inicial: Nada de lo que perdura en el tiempo y en el espacio, en el aquí y ahora, puede estar ajeno a la divinidad. Sí en cambio, aquello que sólo es parte de un proyecto egoísta de inspiración humana, que por lo general desaparece pronto, porque carece de apertura a lo trascendental, a lo eterno y a lo sublime. Desde hace más de veinte años existe un Taller Literario llamado  DIEZMO DE PALABRAS  en la ciudad de Celaya, Guanajuato, al que por azares del destino me incorporé  hace varios años. Durante este tiempo, puedo asegurar que recuperé una voz que estaba apagada y se reavivó en mí la llama de trascender en el campo de la literatura.
Doy testimonio fiel de que la vida me ha cambiado para bien, porque ahora mi voz suena con más fuerza, porque he descubierto que soy importante a los ojos de los demás. Porque me siento útil y busco a tiempo y a destiempo aprovechar las horas del día para hablar por medio de la letra y el papel.
Invito a todos aquellos que han adoptado una postura de rechazo hacia este tipo de organizaciones, para que analicen el ser y quehacer de un Taller Literario, en donde yo, como muchos otros y aún los grandes escritores de fama internacional, encontraron un medio de expresión y apertura al mundo universal de la palabra escrita y de la letra hablada.
Que prevalezca la cordura y la objetividad en la crítica constructiva y no sólo la desacreditación de una labor que no nació ayer. Que ha perdurado y soportado grandes embestidas de seudo-intelectuales, políticos, ciudadanos ociosos y ávidos de fama pasajera y de otros muchos detractores.
Estoy convencido de que cuanto perdura, a pesar del caos y de la irracionalidad humana, debe tener la distinción y el toque de la trascendencia de un Ser Supremo.



CADÁVER EXQUISITO
Iniciado por Kalid Jaraleño

Un miércoles, todos los miembros del taller literario se encontraban redactando sus textos, cuando un cadáver atravesó el techo. Su cuerpo estaba podrido, sus órganos eran visibles y se veía el palpitar de su corazón. Desprendía un olor a café tostado y de su descarnada boca brotaban letras que iban cayendo por la mesa de trabajo. Cada miembro fue tomando algunas para realizar un cuento. Un mar de palabras inundó el lugar, flotaban las letras y buscaban alineación. La magia estaba presente.  En cada frase, en cada rima, en cada verso, surgía la imaginación para recrear una historia que diera explicación a aquel sentimiento que flotaba en el ambiente.
Luego, el ambiente se volvió esplendoroso, lleno de risas, sueños y palabras de amor. Aunque eso sólo era producto de un sueño.
Los niños llegaron corriendo con mucho bullicio y unas bellas sonrisas, en sus manos cargaban blancas margaritas perfumadas con rocío. Rocío que usaban las mariposas para darse un baño antes de continuar su viaje hacia las montañas de Michoacán. Sin imaginar la gran sorpresa que se llevarían en esas mágicas montañas. Sin piedad siguió usándolas para jugar sin importarle que la gran mayoría muriera. Se montaron en sus bicicletas y decidieron bajar la montaña arriesgando su vida, porque de otra forma nunca llegarían a su destino. Sin mencionar que se morían de hambre y mamá los esperaba desde hace dos días. Ahora tendrían que acostumbrarse a estar en casa de por vida, pues seguro después de eso no volverían a ver la luz del sol. Y terminarían escribiendo historias sobre cadáveres flotando a través del techo de la casa de la cultura.


*Textos publicados en El Sol del Bajío, Celaya, Gto.

domingo, 20 de noviembre de 2016

8° CONCURSO DE POESÍA MARÍA LUISA MORENO 2016


8° CONCURSO DE POESÍA MARÍA LUISA MORENO 2016
-Textos ganadores-

PRESENTACIÓN
La consigna garcialorquiana reza “la poesía no quiere adeptos, sino amantes”, pero para tener la posibilidad de ser apasionado de lo poético es necesario comenzar por ser un aprendiz, desear serlo y poder formarse a crisol desde la sensibilidad hasta la rigurosidad poética.
            El Taller de Lectura, Creación Literaria y Experimentación teatral CoInspiración y la Galería de Arte, Forma y Color Café la Taberna hemos llegado a la octava edición del concurso de poesía María Luisa Moreno, en esta fiesta de las letras agradecemos a los concursantes, a los organizadores, a los poetas jurados y a los patrocinadores, de manera especial al maestro Jorge de Haro Duarte por dar vida y formación al colectivo CoInspiración y a Margarita Barajas por ser una inalcanzable promotora cultural desde el espacio de la Galería, sin dejar de lado a nuestra compañera en las letras María Luisa Moreno que nos enseñó la literatura como un estilo de vida.
            La emoción crece año con año, porque un concurso que inició en formato local se ha consolidado, esta ocasión se recibió de las tres categorías, la cantidad de 159 trabajos de poetas y poetizas de 20 estados de la república mexicana, indicador no solo de éxito sino también de satisfacción porque la calidad es exigente; nos congratulamos con todos los participantes y enhorabuena a los ganadores.
            Preparémonos para disfrutar las grafías acreedoras a un lugar en esta edición conmemorativa hecha de forma artesanal; y la invitación es a seguir en nuestra necedad los que creemos en la fuerza de las palabras, a continuar porque la poesía puede transformar el mundo.
            Un agradecimiento especial al Taller Literario Diezmo de Palabras y a El Sol del Bajío, por su apoyo para compartir estos textos ganadores.
Abisaí Guerra Brito



CATEGORÍA JUVENIL
Primer Lugar

A EVA, MI POESÍA
Luis Jorge Caballero

 “...tal es la poesía
que es inmortal y pobre”.
Jorge Luis Borges

Amada,
¿qué dogma, impugne y frío dogma,
ha corrompido tu figura al germinarte de mi costado?
En un vergel, melancólico y contemplativo,
tu vocablo me generó espontáneamente
                                                                       como un gusano.

Oscuras fábulas nos hicieron de lágrimas divinas;
otras, nos emanan de la flor y la barbarie
                                               barro putrefacto.

Me has sometido, Eva, ante tu vientre
donde cualquier ser vivo, humano o no,
nace salvaje, indomable y perfecto.

Te encuentro, mi poesía, en manos de pequeños dioses:
deidades infestadas de cólera, odio y desconsuelo;
otras, plagadas del pétreo amor, la dulzura y la inocencia.

Y tu piel entonces
-carcomida por parásitos, tomada por los ángeles-
yace infectada por los despojos del dialecto.
Sin embargo, querida, mi palabra negra
profunda
versará tu dermis como para sarnarte.



CATEGORÍA LIBRE
Primer lugar
Poesías Clásicas

SONETILLO ROMÁNTICO
José Javier Almanza

Efluvios de pasión, ciervos perdidos,
Celajes y destellos son tus ojos;
Pétalos de un clavel tus labios rojos,
Sonatina es tu voz a mis oídos.

Del mundo de lo bello desprendidos,
Dos cándidos palomos amorosos;
Muy blancos y turgentes, candorosos,
En tu mullido pecho forman nidos.

Mátame de una vez con tanto encanto,
Que la muerte sin ti mi vida evoca;
Mátame con tu amor, pues te amo tanto
Que la dicha de un beso de tu boca.


CATEGORÍA TRAYECTORIA
Primer lugar

NECROPSIA
(Fragmento)
Cesar Omar Francisco Avelino

Nota: Las palabras se disuelven
como huellas en la arena.
La gaveta es una tumba de versos
lápida del poeta…

Revelaciones
VI
Amanecí soñándome.
Con las pupilas dilatadas
y el rostro discutiendo con la luna
pálido
como el sol al caer en el océano.
Me soñé con la sangre en mis venas
lubricándome los órganos,
envenenado hasta mi última neurona.

 Se fueron contrayendo mis venas
afligidas, intentando darme un suspiro
luego el miocardio arrítmicamente
dio su última contracción   quedo pausado.

 Se fueron asfixiando mis células
terriblemente muertas, deshabitándome,
treinta minutos entre soplidos y recuerdos,
hasta que el último indicio de oxigeno feneció.
Mi olfato
huele los versos de luto
el desecho del tiempo
que ya no existe para los muertos,
los huesos blandidos en mi almohada.

Me vi usando ropas blancas,
una extensa quietud recorría mi casa.
Una sinfonía de pianos.
Inconfundiblemente   el canto de Dios.

VII
 Alguien ha besado mi frente
mi madre, mis hermanas
    ¿Quién me ama?

 No estoy para estrechar la mano,
para un abrazo en el patio de la casa.
No estoy.

Es el mes de junio
día veinticinco
fecha para leer mi lapida.

Mi cabeza viste con capellina
mis orificios obturados con algodón
formol en mis arterias
una sábana blanca de mi cabeza a los pies.

¿Amortajado? ¡Así estoy!
agujas en una mesa de acero
gasas, guantes, cubre bocas
y no sé qué más para un cadáver.

VIII
Inhabilitado el corazón
para latir en el oficio literato.

Sin la sonrisa a diario en mis mandíbulas
con la ausencia de adrenalina esta mañana.
Mi lengua deshidratada
cavilaba estas palabras:
Para que otras brechas   entre calles despobladas.
Para que burbujas de esperanzas   ante edificios en bancarrota.
Para que la poesía   ante el abandono de amorosos.
Para que el amor   ante la insurrección de emociones
Para que la sangre   en una vida limitada.

Muertos no son
los inquilinos del panteón
ni los que pacientemente esperan en la morgue.

No son muertos los estrangulados
fracturados
baleados
o a los que el pentobarbital ha seducido
mucho menos los que agonizan en hospitales.

Muertos son los que viven
domesticados con filosofía barata,
los que se pudren con riquezas banas
y son esclavos del egoísmo.

IX
Sé que ya no estoy aquí en este día que nací
en las horas que anduve enamorado
robándole al mendigo la locura de vagar
apaciguando mi hembra con fantasías
rascando en el cielo esas leyendas tórridas
que enloquecen al amar.

Sé que ya no estoy donde mis pasos transitaron
y donde los pájaros dejaban caer la inspiración,

estoy muerto y junto a mi esqueleto
los versos que nacieron al faltarme.


CATEGORÍA TRAYECTORIA
Segundo lugar

OSCURA LUZ DE MAYO
(Fragmento)
Iban de León Salgado

I
¿Quién puede recordar
la espiga del verano          
que mojó los almendros y las rocas,
las plumas del jilguero y el arroyo,
las tejas, la ventana y la madera
de una joven cabaña
encendida en el monte?

Su nombre es un recuerdo sin voz,
ella lo sabe,
mientras va por la noche de sus pasos,
ya sin ver cómo en el polvo hay un sustrato de su sombra.

Su nombre ya no importa,
ella lo sabe:
es un cuenco su espalda donde se limpia el agua de los charcos.

Y advierte en la memoria un golpe que no duele pero inquieta,
algo como una piedra que acompaña el zapato que sí duele,
algo como una foto donde el sepia está olvidando su epidermis,
algún verano,
un gris indiferente de tan bello
que sí, le duele ahora mientras cae
desde la infancia estéril de un caballo.
La memoria, será tal vez
ese recuerdo que no intenta pero llega.

II

[¿Sueñas, mamá,
las mañanas de sol como un retoño
frente a nuestra ventana?
Un cuarto en las orillas del invierno
y una mujer de sombra que entendía
(sin mirar hacia dentro de sus noches)
el abandono
del esposo en la ruina de sí mismo.
Ibas desde la estufa hasta la mesa
y dejabas el pan junto al café
y era un trino tu voz y el desayuno
tejía esa claridad, la transparencia
del amor que se gesta en el bautismo
de las horas del alba.
Luego la luz de tus pupilas
fue perdiéndose lejos,
pasó del negro al gris, una cortina
de borrascosas nubes:
decías “ya no distingo y es extraño
cómo el mundo se oculta de mis dedos
hasta volverse un eco, una mentira”.
Dejamos de ser niños y salimos
a ganarnos el pan, también nosotros,
por un rumor de calles y banquetas.
Y trajimos a casa, a ese cuarto
(paredes confundidas con la herrumbre),
una moneda cáustica
para calmar la sed
que se asentó en la tierra de tus ojos.
Pero hablaba del tiempo en que reíamos
y volvías los pasos a ese pueblo
donde fuiste feliz con tus hermanos.
Y la anécdota siempre de la lluvia
desgranando tu voz
entre lentos maizales,
el caballo que un día te tumbó
sobre el lodo de mayo.
Algo murió esa noche con la fiebre
y su llanto marchito.
Tu niñez se alejó con el disparo,
la escopeta sonando en la distancia, el colorado
que cerraba los ojos sin quejarse,
sacrificio del sueño, ágil galope
que ya nunca escuchaste.
Ahora caigo de nuevo en la penumbra
y yo quería decir
que la infancia sembró,
en medio de la luz de la mañana,
la alegría más limpia de la lluvia.]


CATEGORÍA TRAYECTORIA
Tercer lugar

EL SUEÑO DE DÉDALO
(Fragmento)
Diana Galindo Barajas

Soy un remolino de polvo dorado
mi piel huele a la calle seca
en el camino dejé la furia de mi mirada

me ahoga la humareda de los autos.
Estoy sola
con la sangre hecha espuma.

¿Dónde están las fuentes cristalinas?
aquí sólo aguas putrefactas
gente hambrienta, con sed
entre ratas y basura
hay pies cansados que persiguen
tinta y papel.
Las fuentes están encerradas
en los palacios que sueñan los pobres.

No quiero que mis huesos
se sequen como las hojas
de los árboles en otoño
no quiero ser agraz polvo
en este amarilla tarde
quiero abrazar a mi ángel
besarle los párpados
no quiero que el fuego me coma
tiemblo ante lo incierto del infinito.

La sal, alimento de ángeles.

Nos separan potentes mares
allá no te llegará ni el eco de mis lágrimas
te cubrirá la nieve mientras tu sangre vaporosa
se agita en la batalla.
Ven a morir conmigo, sediento tigre
vamos hacia el mar negro
a llenar nuestras copas de sal y agua.

Soledad es el pan seco sobre la mesa
botellas de vino vacías
guitarras con las cuerdas rotas
en una habitación donde los cuerpos
soñaron.

Sol, mientras te apagas
llueve luz violeta
las mariposas se preparan
para devorar sangre y carne
y dejar sólo fragmentos de luz.


*Textos publicados en El Sol del Bajío, Celaya, Gto.